A 6 meses de gobierno de Dina Boluarte, sus presuntos aliados de la derecha empezaron a coaccionar sus decisiones para así demostrar que el poder político del gobierno no la tiene nuestra presidenta, sino Keiko Fujimori y la Derecha legislativa. Al parecer terminó la etapa de exprimir al gobierno con una serie de antojos, como intereses políticos y legales que fueron otorgados hasta el día de hoy, a espaldas del pueblo peruano, preocupándose únicamente por sus intereses personales.
El actual escenario político, nos trae a la memoria, el triste final del expresidente Martin Vizcarra, quien en su momento siendo presidente de las república, Keiko Fujimori ofreció su apoyo por la gobernabilidad del Perú desde el congreso por tener la mayoría, pero a pocas semanas terminó siendo condicionado a que cambie dos ministros, porque iban en contra de sus intereses políticos, el primero fue al Ministro de Salud de ese entonces porque era el primer promotor de la ley de la alimentación saludable, porque iba afectar la industria de los alimentos, y el segundó fue el ministro de trabajo porque estaba haciendo muchos problemas a los empresarios cuidando los derechos laborales.
Es ahí donde inicia la obstrucción y los múltiples ataques de Fuerza Popular que dominaba el Congreso y un gobierno Vizcarrista que acababa de disolver un congreso viejo, pero se enfrentaba a un nuevo congreso inexperto, pero bien asesorado, terminó demostrando una vez más Keiko Fujimori y la derecha su poder político con un triste desenlace que lo obligó a Martin Vizcarra a renunciar porque se venía una vacancia anunciada.
Esta vez corre la misma suerte Dina Boluarte, la agrupación fujimorista y el Gobierno enfrentan el mismo dilema, a pesar de que Fuerza Popular se aprovecha del ilegitimo poder que sufre este Gobierno.
A Dina y Otárola, no les queda más remedio que ser un fujimorista más, y gobernar de la mano con Fuerza Popular y la derecha, si quieren seguir en el poder, trabajando bien juntitos conciliando y coordinando cada decisión, usando la política no para mejorar el país sino para beneficio propio, vendiendo el falso mensaje al pueblo de hacerlo por el Perú por la gobernabilidad. El mismo libreto.
El 14 de junio reapareció Keiko Fujimori, como diciendo “Aquí el quien manda soy yo”, con el poder económico, con la prensa tiene todo el poder político, y claro esta su pedido, si quisiera la gobernabilidad del país, el bien para el pueblo peruano, pediría el cambio de gabinete, pero no…
Solo pide el cambio de 4 ministros, porque tampoco les conviene el cambio de Otárola en el Premiarato. El pedido de realizar cambios en el Gabinete bien puede ser un ligero reclamo de desesperación, pero también puede significar un pulseo para iniciar la partida de obstrucción y alejamiento.
Porque en 6 meses ya terminaron de exprimir al gobierno, y ahora quieren tomar nuevas decisiones y buscar nuevas estrategias de continuar en el gobierno con tal de no perder el poder ejecutivo ni legislativo, porque al parecer ya no les sirve ni Dina ni Otárola.
Mientras tanto la gobernabilidad democrática, el bienestar para los peruanos, es un sueño más para un pueblo aun dormido.
“El cuentazo de la ley mordaza”
Durante el mandato de Alan García Pérez, el Parlamento aprobó la Ley N° 30793, también conocida como ‘Ley mordaza’. Esta norma prohibía al Estado realizar anuncios en los medios de comunicación privados y restringía la publicidad a los medios del Estado, con el supuesto de “parar el despilfarro de dinero” a favor de los grupos de la prensa limeña.
En ese entonces, al igual que ahora, los periodistas de los diferentes medios de comunicación del país, también rechazaron la aprobación de esta ley, argumentando que “bajo el pretexto del uso de los recursos públicos, esta ley oculta la intención de acallar a la prensa y merma su rol fiscalizador, además de atentar contra la libertad de información de los peruanos…”.
Posteriormente, dicha norma fue aprobada por el Congreso y publicada en el diario oficial. Pasado unos días, presentaron una demanda de inconstitucionalidad, debido a que vulneraba la libertad de acceso a la información, la participación política y la libertad de contratación publicitaria con las entidades del Estado…El Tribunal Constitucional, falló declarando la inconstitucionalidad de la cuestionada ley.
En estos días -aparentemente- se repite la historia con el proyecto de Ley N° 02862, presentado por el congresista Segundo Toribio Montalvo Cubas, de las filas de Perú Libre. Sobre el particular, sus defensores han dado diversas razones para justificar la necesidad de esta norma, aduciendo que el proyecto no atenta contra la libertad de información que ejercitan los medios de comunicación. Dicen que solo busca sancionar a las partes procesales o a cualquier tercero que publique o filtre parte de las investigaciones de carácter reservada que tiene a su cargo el Ministerio Público.
Sin embargo, los periodistas y comunicadores sociales de la capital de la República, vienen señalando que la norma atenta contra la libertad de prensa. Sostienen que el objetivo de la llamada ley mordaza, es la incrementación de la pena privativa de libertad a 4 años para los delitos de difamación y calumnia. Incluso la Defensoría del Pueblo, ha expresado sus críticas contra esta iniciativa legislativa.
Por su parte, los cuestionados parlamentarios de izquierda y derecha, han descartado la amenaza a los periodistas que investigan. Sin embargo, no falta quienes afirman que esta ley está dirigido a los periodistas que usan la “difamación” para sacar provecho personal, cuya ejecución con pena de cárcel serviría de escarmiento.
Finalmente, la libertad de información es el derecho que se tiene para acceder a toda fuente con el objeto de obtener datos u opiniones, donde también está inserta la “libertad de investigar”. De manera tal, nos ubicamos en un momento controversial, puesto que, por un lado, se tejen los nada sanos intereses económicos y políticos de las grandes empresas periodísticas limeñas, por otro lado, está el temor de los funcionarios públicos corruptos que pretenden cerrar el acceso al periodismo de investigación con el cuento de la DIFAMACIÓN.