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La soberbia de DINA, podría reactivar otro conflicto social

PorEl Observador

Jun 23, 2023

En tiempos pasados, Dina Boluarte, decía que corresponde al Congreso, y no a ella, habilitar las reformas necesarias en la Constitución para permitir las elecciones generales anticipadas. El Congreso, mientras tanto, ha debatido una serie de propuestas para convocar a elecciones anticipadas en 2023 o 2024. Pero a principios de febrero, la Comisión de Constitución, archivó todas ellas, sin acuerdos que permitan las elecciones anticipadas en este o el próximo año.

Peor aún, cuando la presidenta Dina Boluarte, acaba de decir que: “El tema del adelanto de elecciones está cerrado, seguiremos trabajando de manera responsable, en respeto al estado de derecho, la democracia y la Constitución, hasta julio de 2026”. Por lo dicho, los peruanos tendrán que conformarse con DINA.

Con razón o sin razón, muchos peruanos tratan de desfogar su ira por la debacle del Ejecutivo con Pedro Castillo, por ser un profesor rural, agricultor y dirigente del sindicato de profesores que nunca antes había sido elegido para un cargo público, se convirtió en presidente tras derrotar por un estrecho margen a la tres veces candidata y líder de extrema derecha Keiko Fujimori, en las elecciones de 2021.

Durante los 16 meses de Castillo, como presidente estuvieron marcados por enfrentamientos con el Congreso, controlado por partidos de derecha. Keiko Fujimori intentó inicialmente negar la victoria de Castillo, inmediatamente después de las elecciones, alegando que hubo fraude. El Congreso intentó dos veces destituirlo y estuvo a punto de iniciar un tercer intento el 7 de diciembre, cuando Castillo anunció abruptamente que disolvería el órgano legislativo.

Luego de dos meses transcurridos desde que Dina Boluarte, asumió el poder, han muerto 59 civiles y un agente de policía durante las manifestaciones antigubernamentales que estallaron en todo el país. Según los informes, 48 de las muertes fueron resultado de disparos de la policía o el ejército con munición real, balas de goma o bombas lacrimógenas. Más de 1,200 civiles y 500 policías han resultado heridos, y otros cientos de manifestantes han sido detenidos, muchos de forma ilegal.

Se esperaba que la dimisión de Boluarte, desencadenaría automáticamente en elecciones anticipadas, con ello, hubiera aliviado la crisis política, pero ella ha insistido una y otra vez en que no tiene planes de dimitir. Boluarte y el Congreso están decididos a permanecer en sus posiciones, incluso mientras el país se desliza hacia una crisis de ingobernabilidad que ha socavado el Estado de derecho y la propia democracia.

¿Cómo se torcieron tanto las cosas en Perú? La respuesta a esta pregunta empieza por reconocer que las protestas no se han producido en el vacío. Más bien son el producto de décadas de desgobierno y corrupción, así como del legado del conflicto civil del país en las dos últimas décadas, que se han combinado para dejar a los peruanos rurales sin derechos, marginados y olvidados por la clase política de Lima.

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