El 25 de noviembre de 223, Moquegua, la Tres Veces Benemérita a la Patria, cumple 482 años de existencia. Existencia vivida desde aquellos años primigenios entre las dificultades y la entereza de sentirse, seguramente, extraños en tierra ajena y de buscar la integración con los habitantes de las tierras que los acogieron. Poblaciones ambas que tendrían sus creencias, costumbres y su búsqueda de futuro. Es posible que hayan existido conflictos y cercanías. Pero no solo entre las realidades propias del ser humano, sino también con la sorpresiva Naturaleza, en especial, los sismos eran entre suaves y terribles, como los que se viven actualmente y que observamos su presencia en las construcciones derruidas o que aún conservamos como recuerdo de aquellas épocas. Aunque pareciera que cada vez el mundo fuera diferente, y surge la interrogante: ¿de verdad, es así?
Se habla que existe la posibilidad que por 1541 hayan llegado por aquí los españoles y se asentaron en un lugar que se denominaría “Moquehua”, “Moquechua” o algo parecido. También hemos leído que, debido a conflictos o rencillas –muy propio de los seres humanos- no se llevaban bien dos asentamientos de familias españolas: Una, la de la Villa y otra, al lado izquierdo del río. Y tanto fue el problema que tuvo que intervenir la máxima autoridad de la Colonia, el virrey don Diego Fernández de Córdova, Marqués de Guadalcázar, y al intervenir no tuvo mejor idea la de dar su nombre al lugar: «Villa de Santa Catalina de Guadalcázar del Valle de Moquegua, elevándola también al rango de Cabeza de Provincia».
Pero no debemos olvidar que estos territorios desde la antigüedad recibieron la influencia decisiva de culturas extraordinarias anteriores a la venida de los europeos: Tiahuanaco, que dejaron sus influencias en Omo y Chen Chen y, por supuesto, su lengua, el puquina; lengua que la tenemos en diferentes topónimos en nuestra región y en la vecina Arequipa. Se afirma también que era el idioma de la alta nobleza Inca. Luego tuvimos a los Huari en el cerro Baúl; asimismo, se tuvo la presencia de los aimaras que se asentaron por la zona del Tixani y expandieron su habla y sus costumbres. Luego, siguiendo al Inca Garcilaso de la Vega, se tuvo la presencia, casi fantástica, de las huestes incaicas que después de seguir las inteligentes instrucciones del Inca Huaina Cápac, estas tierras recibieron gentes de habla quechua para que Moquechua estuviera bajo el dominio imperial de los Incas. Estas civilizaciones y culturas nos dejaron topónimos y costumbres que aún perviven, asimismo, sus leyendas y tradiciones. Y para “dorar la perdiz”, como se diría, desde el otro continente, llamado Europa, llegaron “gentes raras” con “animales raros”, palos como el trueno y el rayo, además con otra lengua rara. Gentes que se fueron expandiendo por todo –para ellos- nuevo continente, hasta llegar a estas bellísimas tierras que los acogió, suponemos, con sorpresa y quizá con temor.
Consideramos que esta gente hizo una ceremonia para fundar la ciudad que conoceríamos en el futuro con el de MOQUEGUA; luego, seguro, fueron repartiéndose los territorios con sus pugnas y pareceres, hasta llegar a la actualidad, rogando a Dios, a los santos y a las santas, especialmente: a nuestra casi olvidada Santa Catalina y a otras personalidades divinas más apreciadas por aquellos nuevos personajes, que fueron calificándose la raíz antigua, primigenia, de esta noble tierra.
En el plano religioso, tenemos a nuestra santa predilecta, Santa Fortunata, que fuera traída desde los antiguos cementerios que guardan y guardaban los restos de los muchísimos mártires del cristianismo. Ella, una jovencita, de 17 añitos, por no abandonar su fe en la divina majestad de Jesús, el Cristo, fue decapitada junto a sus hermanos. El religioso Fray Tadeo Ocampo, de los Misioneros del Colegio de Propaganda Fide de Moquegua, tuvo la maravillosa idea de traer a dicha mártir a estas tierras desde las catacumbas de Cesárea (hoy Israel). Con la Mártir, partió de Cádiz (España), pasó por Río de Janeiro, Bs. As. y otras ciudades argentinas, hasta llegar a Arica y de aquí llegó a Moquegua. Nuestra Santita, seguro, por eso, es predilecta de los viajeros y los trae a nuestra tierra desde lejanos puntos, además, nadie lo puede negar, es milagrosa, muy milagrosa. ¿Dónde se halla? En la llamada Cocatedral Santo Domingo, es posible que con el tiempo se la llame Cocatedral Santa Fortunata, y no estaría mal, porque la santita es muy apreciada por nosotros debido a los milagros que no deja de entregarnos; por ejemplo, al autor de estas líneas, le hace ganar concursos.
En realidad, los habitantes de nuestra tierra son muy religiosos. Allí están de testigos (no “testigas”) las iglesias o algunos restos de estas casi míticas construcciones. En la Plaza de Armas observamos el muro de la antigua iglesia matriz, un fabuloso alto muro de piedra caliza que sigue por la calle Tacna, aunque se muestra un poco más gastado; allí encontramos una pequeña urna con la imagen de la Virgen Dolorosa, la que siempre tiene sus flores fresquecitas. Tenemos la Iglesia Belén con sus santitos y sus rezos, a su costado hallamos lo que fue el antiguo Hospital San de Dios, hoy oficina de la Beneficencia que muestra Buena-eficiencia, Hace muchos años se observaba al lado derecho del parque Bolívar y la cuadra 8 de la calle Lima, los restos de lo que fuera la Iglesia de San Francisco; ahora, existe una nueva construcción, un centro educativo para niños. La religiosidad de Moquegua se manifiesta también en las actividades que recuerda la llegada de Santa Fortunata a la ciudad. El gentío vive la religiosidad con mucho sentimiento y acompaña a las procesiones con devoción y recogimiento. Y no solo lo hace con los santos y santas locales, también con los llegados de afuera, por ejemplo, con el Señor de los Milagros. Esta adoración dura un mes y recorre varios sitios de la ciudad. La fe es muy popular y de mucho respeto.
Después de haber tratado rápidamente sobre las culturas y aspecto religioso, voy a aprovechar estas líneas para hablar sobre una característica que me ha llamado la atención del espíritu de Moquegua. Un espíritu de avanzada en las ideas y en las acciones. Veamos algunos apuntes los personajes de esta sin par Dulcinea nuestra.
- ALONSO DE ESTRADA
El periodista e historiador Aurelio Miró Quesada, en varias oportunidades, había publicado sobre un personaje que le había llamado la atención porque estaba en un poema que había escrito el genial MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA. Don Miguel había publicado en 1584 (s. XVI) el libro titulado La Galatea, que trata de los amores bucólicos. En este libro se tiene un Canto de Calíope, musa de la poesía épica y la elocuencia. En este poema don Miguel «piensa cantar de aquellos solamente a quien la Parca el hilo aun no ha cortado», o sea, de quienes aún se encuentren vivos en aquellos tiempos. Lo que sorprendente se da que entre los “cantados” se halla “el gran ALONSO DE ESTRADA”, como podemos leer desde el verso 545, en la siguiente décima de versos endecasílabos:
Pues si he de dar la gloria a ti debida, 545
gran ALONSO DE ESTRADA, hoy eres digno
que no se cante así tan de corrida
tu ser y entendimiento peregrino.
Contigo está la tierra enriquescida
que al Betis mil tesoros da contino, 550
y aun no da el cambio igual: que no hay tal paga
que a tan dichosa deuda satisfaga.
Podemos apreciar que en esas épocas, don Miguel admira a don Alonso, por «su ser y entendimiento peregrino; reconoce que con él está la “tierra enriquecida», es decir, Moquegua o el Perú se los consideraba “tierra enriquecida”, y que el “cambio igual” no lo hay, es una deuda que no se va a satisfacer. Podemos deducir que la riqueza que del Perú se llevaba a la metrópoli (España) era impagable… ¿Podemos establecer alguna similitud Moquegua y grupos de poder económico en la actualidad?
Don Alonso de Estrada tuvo sus propiedades en el sector de Yaravico del valle de Moquegua. Se dedicó a la viticultura. Y logró tener una presencia de respeto y confianza entre sus parientes y población de Moquegua, dado que tenía un fraternal don de gentes, generosidad y religiosidad. El problema radica en que no se ha podido encontrar algún poema o versos de don Alonso. Lo único que se tiene es su testamento mediante el cual distribuye con justicia todos sus bienes e incluso da libertad a quienes eran sus esclavos. Por supuesto, un documento muy importante que nos da información sobre la realidad de aquellas épocas y cómo era el castellano antiguo.
- JUAN VÉLEZ DE CÓRDOVA (3-10-1711 / Oruro, 7-7-1739)
Existe una «leyenda negra» sobre lo que sucedía verdaderamente en la Colonia. Esta «leyenda» debe tener algo de realidad y algo de fantasía interesada, sin embargo., no olvidemos lo que dijera el virrey Pedro Fernández Castro, Conde Lemos (1575-1637): «¡Cuándo descansa el indio? No hay nación en el mundo tan fatigada. Yo descargo mi conciencia con informar que NO ES PLATA LO QUE SE LLEVA A ESPAÑA, SINO SUDOR Y SANGRE DE INDIOS». Moquegua ha tenido el primer rebelde, el primer precursor o luchador por la separación o liberación de estas tierras de América del poder o yugo español. Si revisamos lo que el visitador Areche hizo con los rebeldes Túpac Amaru y sus familias, simplemente, podríamos enloquecer ante tanta crueldad y sadismo. Dispone, por ejemplo, que se corte la lengua a los “culpables”, además se descuartice a José Gabriel Condorcanqui mediante cuatro bestias o caballos…¿seguimos?
En la villa de Moquegua, o en la zona de Tumilaca, nació el que después sería JUAN VÉLEZ DE CÓRDOVA, de sangre mezclada, viñatero y negociante de vinos y aguardientes, los cuales se producían en estos valles. Por sus viajes llegó a conocer las realidades de los criollos, cruzados e indígenas. Todo ello iría gestando en su cerebro la separación de la metrópoli y ¡ser libres! Por sus negocios, llegó a radicar en Oruro (Alto Perú, hoy Bolivia) y allí se va formulando la acción de la libertad y se va redactando lo que después se llamaría El Manifiesto de Agravios, de 1739. Se quería la separación de España. Leamos algunos segmentos del Manifiesto:
Manifiesto en que se hacen patentes las razones que asisten a los criollos ilustres de estos nuestros reinos del Perú, así españoles (americanos) como pobres indios y naturales, que siendo legítimos señores de la tierra unos y otros; nos vemos oprimidos de la tiranía, viviendo con sobresalto y tratados poco menos que esclavos, por lo cual, y por ver si pueden salir de tamaño cautiverio se proponen las razones siguientes para forzar los ánimos y que sacudan el yugo de sus cervices, siendo los puntos los que siguen:
Luego en el segundo párrafo afirma:
[…] los ampos [españoles] sin más que sus cuerpos, nos usurpan de tal modo que nos chupan la sangre, dejándonos tan desustanciados que solo nos queda la boca para quejarnos, siendo entre ellos más honrados el que más roba y más tiranías ejecuta; y como el recurso se ve tan lejos y las Audiencias superiores que debían amparar al desvalido no sólo no lo hacen, sino antes favorecen la sinrazón por sus intereses, gime y llora el pobre sin recursos ni remedio humano.
Leamos lo que está en negrita, ¿no les parece que nada ha cambiado o se ha superado esta costumbre de considerar a los sinvergüenzas como inocentes, a los ladrones y a los tiranos, honrados y justos? La acción libertaria y reparadora de Vélez de Córdova y su gente fue detenida por la acción vil de un traidor… Fueron tomados prisioneros y Juan Vélez de Córdova y cuatro de los otros líderes fueron ejecutados el 7 de julio de 1739.
Juan Vélez de Córdova es del espíritu libre, soberano, de la gente de esta tierra.
- DOMINGO NIETO MÁRQUEZ (15-8-1803 / Cusco, 17-2-1844)
No había cumplido 18 años de edad y aprovecha la presencia del general W. Miller para ingresar en el ejercito patriota. Se inicia así la carrera del futuro Mariscal del Perú. Interviene en varias acciones bélicas, en Junín y Ayacucho. luego ya libre el Perú y las otras naciones, estalla la guerra entre Colombia y Perú. Es muy conocida el casi legendario combate que se llevó a cabo en el Portete de Tarqui entre él y su antiguo compañero de armas, José María Camacaro, quien retara a algún valiente de las filas peruana a un duelo de lanza. Domingo Nieto responde a la provocación y vence a quien fuera su antiguo compañero de armas en las lides libertarias.
Domingo Nieto destacó en diferentes eventos siempre del lado de la Ley, de la Constitución, de las autoridades legítimamente elegidas. Los términos Libertad, Independencia, Congreso… eran valores que en su alma dirigían sus acciones. Le llamaron el Mariscal Grecorromano y el Quijote de la Ley, nombres que son títulos que enaltecen a Domingo Nieto. Su actividad militar, en la guerra o en la paz ha estado siempre dirigida y sustentada por aquellos principios y valores. La última acción fue aquella en la que se le nombra presidente de la Junta de Gobierno Provisorio de los Departamentos Libres, junto al Gral. Ramón Castilla, a fin de “derrocar al gobierno dictatorial de Vivanco y restablecer el “imperio de las leyes y la Constitución de 1839”. Después de lograr derrotar a las fuerzas vivanquistas usurpadoras, se hallaba en el Cusco para dar la batalla final, pero lamentable le atacó la enfermedad que le acompañaba ha tiempo, y fallece el 17 de febrero de 1844.
El Mariscal don Domingo Nieto Márquez fue un auténtico QUIJOTE DE LA LEY para honra y honor de Moquegua.
¡FELIZ ANIVERSARIO, MOQUEGUA!
¡QUE, EFECTIVAMENTE, SEAS LA PERLA DEL SUR!
VAF, un servidor de ustedes.
CONTINUARÁ…///