Ahora que -otra vez- han puesto de moda el cuento de la “ley mordaza”, ponemos sobre la mesa, un extracto del pensamiento de Juan Gargurevich Regal, quien decía que: “Antes de observar en profundidad las alternativas que se ofrecen al periodismo peruano como solución para superar la crisis en que está sumido, es importante, nos parece, revisar los conceptos de LIBERTAD DE PRENSA, pues parecería que de una definición correcta surgirían las preposiciones finales”.
“En otras palabras, todo lo que fuese cuestionamiento del sistema era automáticamente calificado de subversivo y en consecuencia no debía gozar de los beneficios de la Libertad de Prensa pues esta solo servía para aquellos que se mantenían juiciosamente dentro del redil…
El fenómeno de concentración del poder editorial que se había dado en los países desarrollados, también impactó dramáticamente a los periodistas peruanos y surgieron los monstruos editoriales. Y con ellos, los nuevos defectos de la prensa peruana a la vez que nuevas discusiones sobre lo que era en realidad la Libertad de Prensa.
Para mantener una empresa periodística era ya necesario invertir cuantiosos capitales que evidentemente solo la clase socioeconómica dominante era capaz de manejar. Las críticas a la prensa peruana no se dejaron esperar. En primer lugar, se afirmaba que la prensa empleaba su enorme poder para sus propios fines, propagando sus propias ideas sobre política y economía, sin importarle las opiniones contrarias.
En segundo lugar, se había probado que la gran empresa periodística permitía que los anunciadores influían en las políticas editoriales y aún en los editoriales mismos. Cada impuesto, cada norma que de un modo u otro afectara a la gran empresa era automáticamente defendida por los medios de comunicación. La conclusión es obvia: la prensa estaba totalmente controlada por la oligarquía agraria, industrial y exportadora.
A esas alturas, ya el periodismo peruano se aferraba a los viejos principios libertarios utilizando la conocida y varias veces citada OBJETIVIDAD, invención norteamericana sabiamente trasplantada al país y convertida en doctrina periodística debido a que se amoldaba estupendamente a los esfuerzos por mantener el sistema político y económico”.
En alguna oportunidad, “…como alternativa surgió la eliminación del tratamiento político a las noticias, y los editores dijeron a sus redactores solo OBJETIVIDAD. De esa manera, la objetividad traspasó las fronteras y se convirtió en DOCTRINA…En consecuencia, los conductores de los informativos, reporteros y editores de la prensa, eran ya solo meros espectadores…Noticia solo la noticia, era la consigna”.
Aunque en nuestros días la realidad de la prensa nacional tiene una apariencia diferente; sin embargo, sigue siendo lo mismo, porque continúa empeñado en la defensa de sus intereses económicos y políticos; tal vez con otra careta, pero está a la vista el descaro con que actúan ante la opinión pública. Frente a esta situación, están las redes sociales y demás formas de comunicación, los cuales, han cambiado sustancialmente el dilema de la “Libertad de Prensa”.
“Nadie desconoce la importancia de la prensa, pero todo depende de cómo se emplea. Su poder de formación es enorme pero también lo es su poder de deformación…”