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SACRIFICIO HUMANO EN LA HISTORIA

PorEl Observador

Oct 15, 2023

 

Del latín sacrificium, un sacrificio humano es la ofrenda de un ser humano a una deidad en señal de homenaje o expiación. En sentido amplio, es toda muerte ritual de una o muchas personas a manos de un tercero o de una institución.

De acuerdo con su etimología latina, sacrificium es la acción de hacer o convertir algo en sagrado. Esto consiste en ofrendar la vida –de cualquier tipo– mediante su consumo. A lo largo del tiempo y a lo ancho del mundo, el hombre ha realizado sacrificios: de otros hombres, pero también lo ha practicado de animales, objetos (dígase armas, efigies, cetros, platos, etc.), accidentes geográficos, elementos naturales (como montañas, árboles, plantas, etc.) y arquitectónicos (edificios, estelas, esculturas, etc.), e incluso de deidades.

Los incas realizaban la llamada ‘capacocha’, en la cual sacrificaban a niños y niñas en los nevados más altos del imperio. ¿La razón? Deseaban evitar las catástrofes naturales, así como honrar la muerte de un gobernante inca. Hoy, existen decenas de momias como prueba de estas prácticas.

Entre las distintas razones que han existido para la práctica del sacrificio humano, parece haber las siguientes:

  • Preservación de relaciones en el otro mundo: En el caso de sacrificios que acompañaban la muerte de un rey, de un gran sacerdote y de líderes en general, estos solían servir a dar compañía al difunto en el otro mundo. Los mongoles, reyes sumerios y varios monarcas mesoamericanos podían llevarse consigo a la tumba gran parte de su casa, incluyendo criados y concubinas.
  • Adivinanza: Un sacerdote intentaba predecir el futuro a partir de los miembros y órganos del cuerpo de un preso o de un esclavo sacrificado. Según Estrabón, los celtas apuñalaban a la víctima con una espada y adivinaban el futuro a partir de sus espasmos de muerte.
  • Desastre natural: Las sequías, los terremotos, las erupciones volcánicas, entre otras catástrofes naturales fueron ampliamente considerados en la Antigüedad como una muestra de la cólera o del descontento de dioses. Los sacrificios eran realizados para apaciguar la ira divina. Los habitantes minoicos de la isla de Creta angustiados por una serie de terremotos intentaron detener la destrucción de su isla de esta manera, quedando como excepcional prueba el templo de Anemospilia donde un joven acababa de ser sacrificado cuando un nuevo seísmo destruyó el templo y mató a los oficiantes.
  • Justicia y cultura del espectáculo: En un combate ritual u ordalía, la víctima era sacrificada en una lucha contra un guerrero, como si una justicia divina decidiera así quien debía triunfar. O bien, el sacrificio del perdedor en un juego o en una lucha era parte del interés del espectáculo, en Mesoamérica y el circo de Roma. Si bien que el juego de pelota en Mesoamérica estaba estrechamente ligado a la práctica de sacrificios humanos, se desconoce si se sacrificaba al perdedor, al ganador o a terceros.

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