Mientras sectores como salud y educación enfrentan recortes, el Despacho Presidencial aumentó sus gastos en abarrotes, carnes y bebidas en más del 10%, respecto al año pasado.
En medio de llamados a la austeridad por parte del propio Ejecutivo, Palacio de Gobierno, liderado por la presidenta Dina Boluarte, desembolsó casi 600 mil soles en alimentos y bebidas entre enero y abril de 2025. Lejos de reducir gastos, el despacho presidencial incrementó su consumo en productos como carnes, embutidos y gaseosas.
La información, registrada en el Sistema Electrónico de Contrataciones del Estado (Seace) y supervisada por el Organismo Supervisor de Contrataciones del Estado (OSCE), revela una tendencia creciente en el gasto alimenticio del Ejecutivo. El monto representa un aumento de más del 10 % en comparación con el mismo periodo de 2024.
Esta conducta no es nueva. Desde 2023, el gasto en alimentos ha mantenido una línea ascendente. En todo ese año, la cifra alcanzó a un millón con 720,559 soles, mientras que en 2024 subió ligeramente a 1’742,732. Todo indica que, en 2025 no solo igualará esos montos, sino que los superará con creces.
Así lo advierte al analista Juan Carbajal Soto, quien asegura que, si se mantiene el ritmo actual, el gasto de este año podría romper récords. “En estos primeros cuatro meses del 2025 hay un incremento de más del 10 % respecto al 2024. La tendencia indica que a fin de año los gastos van a superar los de años anteriores”.
¿QUÉ SE COMPRA CON ESE DINERO?
Los registros de compras detallan una lista que se repite año tras año: agua embotellada, bebidas gaseosas, frutas frescas, carnes, embutidos y otros abarrotes. Si bien estos productos suelen destinarse a eventos protocolares, recepciones oficiales y al consumo interno del personal administrativo de Palacio, la frecuencia y el volumen de las adquisiciones generan dudas.
En ese contexto, el aumento del gasto en alimentos genera indignación ciudadana al compararse con la realidad que enfrenta una gran parte del país. Según un reciente informe de la FAO, el Perú tiene el porcentaje más alto de inseguridad alimentaria en toda América del Sur. Más de la mitad de la población no tiene alimentos para vivir bien.
El contraste entre estas cifras y la situación que atraviesan diversos sectores del país no ha pasado desapercibido. Mientras hospitales públicos denuncian falta de medicamentos y profesionales, y colegios operan con carencias básicas, en Palacio se mantiene una política de gasto opulento y sin señales visibles de recorte. (Cortesía: Manolito Reyes Ramírez).