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A propósito de Fiestas Patrias – Una reflexión acerca de la suerte del indio…

PorEl Observador

Ago 11, 2023

Los verdaderos historiadores del pasado y presente del Perú, sostienen que la nación peruana no es una asociación de individuos que moran en la costa peruana, tampoco son simples etnias que forman parte de la República. Esta NACIÓN tiene numerosos pueblos en su interior…Esos pueblos son de indios sin tierra y sin trabajo a quienes los invasores venidos de España, no solamente les ha arrebatado todo, sino que también los a esclavizado cual fueran animales irracionales…Esa es la verdadera historia, aunque algunos nos tilden de terrucos y renegados sociales.

Muchos indios del Perú pasaron a ser sirvientes de los terratenientes, mientras otros con menos suerte fueron enviados a los obrajes de las minas, desde niños hasta su muerte. Ellos nunca supieron nada de la independencia ni la libertad proclamada por San Martín y Bolívar, incluso sirvieron y lucharon contra los suyos desde el bando de los realistas.

Así como el negro alcanzó un poco de justicia con Ramón Castilla, el indio recién llegó a comprender que el patrón ya no comería de su pobreza, con el general Juan Velasco Alvarado, quien pese a ser formado para poner su espada al servicio de los “dueños del Perú”, se puso al servicio de los indios desposeídos y marginados.

Así como reza la primera estrofa de nuestro Himno Nacional, “Largo tiempo el peruano oprimido la ominosa cadena arrastró…”, los indios nunca fueron libres y seguían siendo considerados como los parias del Perú hasta el año de 1968, pues en la ciudad eran considerados como “muchacho” y a disposición del patrón de la casa. Tenía que hacer todo por un plato de comida, mientras en el campo eran llamados cholos por los gamonales; en esas condiciones, el indio nunca fue ‘libre ni independiente por la voluntad del pueblo’.

Bustamante Dueñas (1867) decía que: “Con la independencia del Perú, la situación del indio no ha mejorado, por el contrario, ha empeorado…Siguen humillados, despreciados, y arrastran la cadena del esclavo. Sus hogares -si lo tienen- están arruinados, y a su vez, condenados al embrutecimiento. En esa situación, las lágrimas del indio no dejan de caer, e incluso son víctimas de los curas que profesan la religión católica.

“Los que se oponen a la regeneración del indio, y los que frustran todo buen deseo y los que se enriquecen abusando de la ignorancia, humillación y abandono del indio, son los que viven a costa del sudor del indio. No quieren que el indio abra sus ojos a la luz de la verdad, para que no conozca sus derechos…Cuando el indio desdichado reclama justicia y libertad, el Gobierno responde con represión…Con eso, si no va al panteón, termina en las mazmorras…”.

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